Las técnicas de estudio por imágenes han revolucionado el mundo de la medicina. Un caso notorio es el uso del tricoscopio en la dermatología.
Este equipo es esencial para el tratamiento de la alopecia y de otras condiciones del cuero cabelludo. Sobre todo, porque ayuda a diferenciar la condición exacta de cada paciente.
Además, el tricoscopio digital es fundamental para el control postoperatorio de los tratamientos dermatológicos, ya que actúa efectivamente en el control de la evolución capilar. Y todo de una forma indolora e inocua.
¿Qué es el tricoscopio digital?
Se trata de una micro-cámara que se coloca sobre el cuero cabelludo para observar distintos factores en un paciente, como por ejemplo, la disminución en la densidad capilar, el diámetro del cabello o la producción sebácea, entre otros detalles.
Todos estos datos son enviados en tiempo real a un ordenador para ser procesados por el médico tratante.
Dentro de los distintos tipos de tricoscopio se consiguen:
· El tricoscopio de mano: con un aumento de 10 X, pero con imágenes poco nítidas.
· El tricoscopio acoplado a Smartphone: que puede dar imágenes con una calidad de hasta 40 X.
· El tricoscopio digital: el cual ofrece análisis e imágenes más detalladas y que alcanza hasta los 140 X de aumento.
El uso de la tricoscopía digital se ha extendido recientemente. Esto se debe a que es una técnica indolora y no invasiva que permite un diagnóstico certero. Además, ofrece un buen manejo durante el postoperatorio de los tratamientos dermatológicos.
Uso del tricoscopio para el diagnóstico inicial
El uso del tricoscopio para un estudio inicial facilita —en gran medida— la actuación y precisión del equipo médico.
De hecho, es elemental en situaciones de alopecia masculina o femenina. Además, brinda un diagnóstico completo en caso de enfermedades del tallo piloso o en problemas inflamatorios del cuero cabelludo.
Este dispositivo ayuda a que los especialistas puedan planificar y ejecutar tratamientos específicos en cada uno de los pacientes.
Sobre todo, porque ayuda a la observación individualizada para obtener información valiosa, como por ejemplo:
· Permite hacer la medición objetiva de la densidad capilar en tiempo real.
· Ofrece el diámetro preciso de los cabellos que se usarán en tratamientos como el injerto capilar.
· Se pueden observar las características reales del pelo y del cuero cabelludo.
· Brinda un porcentaje exacto de folículos.
Todos estos datos sirven para que el especialista planifique un tratamiento que responda a las necesidades específicas de cada paciente.
Además, el uso del tricoscopio en el estudio inicial muchas veces evita la necesidad de realizar una biopsia de cuero cabelludo. Ya que la información que aporta es concreta.
Lo mejor es que es una técnica que se hace de forma ambulatoria, sin la necesidad de una preparación previa o de aplicar anestesia.
Uso del tricoscopio para el postoperatorio
Una vez que el experto ha determinado y practicado el procedimiento más conveniente, el tricoscopio es de mucha importancia en el postoperatorio, puesto que sirve para comprobar la adaptación de los folículos en la zona implantada.
Asimismo, es esencial para evaluar la evolución capilar del paciente, la actividad inflamatoria y para determinar si la respuesta al tratamiento se desarrolla con normalidad.
En definitiva, el tricoscopio se constituye como un dispositivo tecnológico muy efectivo, el cual procesa la información de cada paciente. Así se puede planificar un tratamiento adecuado y asegurar el resultado positivo de la intervención.


